Domingo,23 de abril de 2017

Juanjo Artero: “Todos y cada uno de nosotros somos actores del gran teatro del mundo”

¿Quiénes somos?, ¿De dónde venimos?, ¿A dónde vamos?... Son preguntas que se ha formulado el ser humano desde que tiene conciencia. Preguntas casi sin respuesta. O no. Al menos es lo que intenta sobre el escenario Juanjo Artero con El milagro de la Tierra, un texto de Juan Asperilla disponible en todas las librerías y que el actor madrileño desarrolla en los teatros.

“Es un recorrido desde el Big Bang hasta nuestros días, con un repaso por los mejores textos de nuestros artistas y también artistas internacionales. Es un espectáculo en toda regla: es un monólogo porque soy yo solo en el escenario, pero también una reflexión donde noto el silencio del público, interactúo con ellos, pinto globos.. Hago de todo. Y la obra es eso, además de una explosión, como la del Big Bang, la eyaculación, el nacimiento de los planetas, el embarazo, el nacimiento del ser humano, el pacto, la vida y la muerte”, cuenta para Al Cabo de la Calle en uno de los descansos del artista que aprovechamos para hablar de esta obra, quizá las más íntima y personal del protagonista de series como El Barco o El Comisario. “El texto soy yo y no soy. A modo de metáfora está un poco el hecho de por qué soy actor. Vengo de familia de intérpretes y hablo mucho del pasado y voy planteando muchas preguntas”.

Dudas que se resumen en una respuesta clara y contundente como nos confiesa Juanjo. “Lo dice el texto y lo dijo Eclesiastés en la Biblia hace 3.000 años: pues la solución a la vida es vivirla; disfrutar los buenos momentos, los amigos, la familia, la naturaleza, el trabajo en la justa medida y lo demás es todo ilusión”.

TEATRO DEL MUNDO

El milagro de la Tierra condensa en poco más de una hora la evolución humana, del pensamiento y la ciencia. Un trabajo duro el que desarrolla el actor sobre las tablas  pero que tiene apoyo en grandes genios de la historia como él mismo nos cuenta. “Yo soy un actor que si hablo de una cosa de repente viene la cita del autor. Te voy a poner un ejemplo de la función. Por ejemplo, hay un momento que hago una reflexión y digo: ‘En realidad solo hay dos oficios que te permitan ser varias personas a la vez: actor y escritor. Bueno también está la de mentiroso, pero ese es mal oficio aunque consigan las metas’. Me subo al escenario y digo: ‘Mal oficio es mentir, pero abrigado, eso tiene de sastre la mentira, que viste al que la dice; y aun si aspira a puesto el mentiroso, es bien premiado. Quevedo’ (uno se queda anonadado con este recital). Y continuo. En realidad todos y cada uno de nosotros interpretamos personajes distintos. Somos actores del gran teatro del mundo. Estoy hablando de una cosa y nace la cita de Quevedo, por ejemplo. Y otras veces viene de otra manera la cita. La obra tiene una escenografía que me permite con algo muy sencillo llenar el escenario”.

NERJA

Y al igual que el Big Bang fue el inicio de todo, la carrera de Juanjo Artero no se entiende sin Nerja. Una conexión especial con la ciudad malagueña que le llevó a estrenar allí El milagro de la Tierra. “Es mi nacimiento profesional. En la obra eso se mezcla. Hablo de mi abuelo y mi abuelo es Fernán Gomez. Y yo tuve dos abuelos, los quise mucho, pero Fernán Gómez también profesionalmente es abuelo mío. Pues con Nerja pasa lo mismo,  también fue mi sitio de nacimiento de alguna manera”.

MILAGROS

Si uno echa la vista atrás, a tantos años de historia y todo lo que ha pasado por este planeta, realmente es un milagro cómo hemos llegado hasta aquí. Si no algo intangible o divino, sí un recorrido de lo más increíble. Y quién en algún momento de su vida, hasta el más escéptico, no se ha encontrado con un milagro o algo que se le parece. Una opinión que comparte Juanjo Artero con este periódico. “Creo que hay fenómenos extraños en la vida y a veces se producen cosas que son como milagros. Bienvenidos sean. Y si no los hay, hay que intentar creer en ellos. Yo por lo menos he intentado que se produzcan. Hago muchas reflexiones sobre Dios. Ni creo ni dejo de creer. Hay muchas dudas. Yo antes de joven no creía en Dios. Cuando fui padre de pronto dije: ‘aquí hay algo, no sé si un señor con barba y lleva túnica, pero algo hay’. Es demasiada casualidad. Este mundo es un milagro de alguna manera, y en esa reflexión desde niño me encantaría creer. Siempre he tenido dudas. Seguro que los religiosos también”.

Y quizá, hoy más que nunca, la Tierra, en plena era de cambio climático, necesite un milagro. O más bien, como dice el artista madrileño, “que los dueños del mundo pongan la economía al servicio del planeta, ni siquiera del ser humano. Hay que tener confianza, pero como no cambiemos ahora poco a poco vamos a ser recordados como los guarros que destruimos el planeta en menos de un siglo”. Que tomen nota.